Entrevista de Lady Gaga y de Tony Bennett para la revista «L’Uomo Vogue»

Como todos sabemos, Lady Gaga y Tony Bennett son la portada de la edición del mes de noviembre de la revista «L’Uomo Vogue». A continuación puedes leer la entrevista que les hicieron:

«Algunos dicen que «no hay estrellas como en el pasado», «que ya no hay más géneros musicales» y » que todo está hecho», pero ¿no sería más acertado considerar esta fase de renacimiento perpetuo en la que, al parecer nos encontramos, como un momento precioso de introspección necesaria para pasar de una época a otra? Ésto, al menos, es lo que sucede cuando Lady Gaga, la primera superestrella del nuevo milenio y Tony Bennett, el último cantante del viejo mundo, colaboran en una de las mejores grabaciones del año.

Con una diferencia de sesenta años entre ellos, él tiene 88 años y ella tiene 28 años, comparten orígenes italianos y una gran pasión por el jazz, uno de los más viejos y universales géneros musicales.

El jazz está lleno de sensibilidad contemporánea a pesar de que siempre se mantiene fiel a sí mismo, al igual que Bennett, después de todo, es un caballero de otra época que ha realizado 70 grabaciones y es el guardián de este estilo de canto tradicional antes de que Frank Sinatra y Bing Crosby fueran famosos. Al igual que otros grandes artistas, Bennett ya había coincidido con muchos otros artistas y muchas de estas colaboraciones formaron parte de dos álbumes de duetos. En «Playing With My Friends: Bennett Sings The Blues” (2001), actuó junto a grandes iconos del jazz y del R&B como Stevie Wonder, Natalie Cole, Billy Joel, BB King y Ray Charles. En el álbum «Duets» (2011), cantó con Amy Winehouse, Michael Bublé, Aretha Franklin, Mariah Carey, Andrea Bocelli y Lady Gaga.

Durante un concierto benéfico al que ambos acudieron, Bennett se quedó deslumbrado por la voz y por la personalidad de Lady Gaga, pero sobre todo por la calidez de sus fans: cuando se trata de halagos, tienes que admitir que ningún cantante puede compararse con un icono del pop. De una conversación en el backstage, pasaron a un estudio de grabación, el paso fue breve. El resultado fue «The Lady Is A Tramp», una canción del año 1937 que se burlaba de la alta sociedad de «Fiorello La Guardia» de Nueva York. Entusiasmado con la colaboración, Bennett ya ve a Gaga como una verdadera «dama del jazz». La pieza fue elogiada por el público, por los críticos y decidieron continuar con el negocio juntos, lo que después de varios meses de trabajo, dio lugar a «Cheek To Cheek». El álbum cuenta con piezas clásicas del «Great American Songbook», una selección de las canciones más famosas realizadas en Broadway y en Hollywood, entre los años veinte y cincuenta. Las canciones elegidas por Bennett y por Gaga son irónicos duetos entre un hombre y entre una mujer, en fases alternas de coqueteo. Algunas han sido compuestas originalmente por Fred Astaire y por Ginger Rogers. «Piensa en todo lo que te estás perdiendo siempre negándote a bailar conmigo», canta Gaga (Ginger Rogers) en «I Wont Dance». «Mi corazón no dejará que mis pies hagan lo que tienen que hacer «, responde Bennett (Fred Astaire).

La gira fue inaugurada por un extraordinario concierto, a puerta cerrada, en el Lincoln Center de Nueva York el pasado mes de Julio. Rodeados por un conjunto de sombras diseñadas por Robert Wilson, tan minimalista como misterioso, la pareja actuó al lado de una orquesta de 39 canciones delante de unos estudiantes de arte de diferentes escuelas públicas de la ciudad. La elección de este público específico provenía de un deseo de educar a los jóvenes acerca de un género musical que era desconocido para ellos, debido a la edad y a la cultura. Gracias a Lady Gaga, el enfoque de esta forma de arte era mucho más fácil. La estrella del pop desató sus talentos secretos transformistas y sus estilos mezclados con géneros del pasado como sólo ella puede hacerlo, liberando así, los fantasmas de las divas de antes que han hecho historia en el mundo de la música.

En el escenario del Lincoln Center, llevando un traje de cuero rojo con el alma y con el estilo de los años setenta, un vestido con el estilo «flapper» de los años veinte con un casco de filigrana de oro y un vestido largo negro con un tocado que parecía una combinación entre «Siouxsie» y entre «Cruella de Vil». Cansada de la imagen de vida agrandada y asociada con las asociaciones anteriores que, con artistas como Francesco Vezzoli y Jeff Koons y con los diseñadores de moda como Alexander McQueen y Jeremy Scott, Lady Gaga realmente quiso hacer de este álbum, un momento esencial en su carrera cuando, después de un período difícil, sintió la necesidad de encontrar su identidad «terrenal» y esa inocencia de Stefani Joanne Angelina Germanotta, que hasta ahora no conocíamos.

«Cuando canto en el estudio con Tony, se presentan destellos de mi infancia ante mis ojos. Veo esos momentos cuando cantaba las canciones de Ella Fitzgerald, mi primer amor, cuando yo era parte de la banda de jazz de la escuela de secundaria»

Las colaboraciones en la música, en el arte y en el mundo del teatro son un fenómeno creciente. A veces, es un «paso de la batuta» o son meras estrategias de mercado. En otros casos, como éste, la colaboración satisface el impulso creativo para explorar nuevos horizontes.

En este álbum, Lady Gaga ha encontrado una gran manera de librarse de una imagen con la que ya no se identifica. Para Bennett y para el resto de nosotros, «Cheek To Cheek» es una prueba de que ciertos fenómenos de la cultura popular, incluso los que se consideran poco influyentes, merecen ser recordados y que hoy en día, tenemos más necesidad de cantantes melódicos que de superestrellas»

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